9 de Diciembre Devocional/ Devotional

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En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Señor; enséñame tus estatutos.

Salmos 119:11-12 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Guardar en nuestro corazón la Palabra de Dios, es un privilegio y un regalo del Altísimo, y sabemos que todos aquellos que lo hemos hecho, ya nuestra vida nunca más volvió a ser la misma, puesto que ahora nuestro Señor Jesucristo vive en nosotros a través del Espíritu Santo y por todo esto ahora también somos considerados hijos de Dios y coherederos con Cristo (Gálatas 4:7). Dios es el que nos enseña Sus estatutos durante todo nuestro caminar cristiano y el fruto de permanecer en Su Palabra nos guarda de pecar contra Él. Lo que antes no podíamos hacer en nuestra propia fuerza, Dios lo hace en nosotros los que hemos creído en Jesús y nos hemos rendido totalmente a Él, declarándolo nuestro Señor y Salvador. Nosotros ya no somos esclavos sino hijos y por eso Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de Su Hijo el cual clama Abba Padre, (Gálatas 4:5-6). Ciertamente en otro tiempo cuando no conocíamos a Dios servíamos a los que por naturaleza nos son dioses; más ahora que conocemos a Dios o mejor dicho siendo conocidos por Dios, no debemos volver a ser débiles en la fe en Cristo y dejarnos esclavizar de nuevo por este mundo (Gálatas 4:8-9). También el Apóstol Pablo nos exhorta estar firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres para no estar otra vez sujetos al yugo de esclavitud del pecado (Gálatas 5:1). Debemos también echar fuera todo espíritu fariseo y religioso porque Jesús mismo nos hizo libres de todas estas cadenas y yugos, pues nosotros sabemos que por el Espíritu de Dios esperamos por fe el cumplimiento de toda la justicia de Dios que es en Cristo Jesús. Porque para los que estamos en Jesús ni la circuncisión vale algo ni la incircuncisión, sino únicamente la fe que obra por el amor (Gálatas 5:2-9). Por lo tanto hermanos pidámosle a Dios que se nos revele toda esta Palabra bíblica para no tener que estar buscando la salvación por donde no la hay, pues solo en Cristo podemos recibir el perdón de pecados y la vida eterna (Romanos capítulos 3 y 5 ). Aleluya.

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Your word I have hidden in my heart, that I might not sin against You! Blessed are You, O Lord! Teach me Your statutes!

Psalms 119:11-12 (NKJV)

World Changer: To keep in our hearts the Word of God it is a privilege and a gift from the Most High and we know that all those that have done it, our lives were never the same because now that our Lord Jesuschrist lives in us through the Holy Spirit and for all this we are also considered children of God and coheirs with Christ (Galatians 4:7).
God is the one that teaches us His statutes throughout our Christian walk and the fruit of remaining in His Word keeps us from sinning against Him.
What we could not do before in our own strength, God does in us the ones who have believed in Jesus and have surrendered totally to Him, declaring Him our Lord and Savior.
We are no longer slaves but children and that is why God sent the Spirit of His Son who cries out Abba Father, (Galatians 4:5-6).
Certainly, at another time when we did not know God, we served those who by nature are gods to us; but now that we know God or rather being known to God, we should not be weak again in faith in Christ and let ourselves be enslaved again by this world (Galatians 4: 8-9).
Also, Apostle Paul exhorts us to be firm in the freedom with which Christ set us free so as not to be again subject to the yoke of slavery to sin (Galatians 5: 1).
We must also cast out all Pharisee and religious spirit because Jesus Himself made us free from all these chains and yokes, for we know that by the Spirit of God we wait by faith for the fulfillment of all the justice of God that is in Christ Jesus. Because for those of us in Jesus, neither circumcision is worth anything nor uncircumcision, but only the faith that works for love (Galatians 5: 2-9).
Therefore, brothers and sisters, we ask God to reveal all this Biblical Word to us so that we do not have to be seeking salvation where there is none, because only in Christ can we receive forgiveness of sins and eternal life (Romans chapters 3 and 5). Hallelujah.

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