23 de Enero Devocional/ Devotional

Edición Promesas.


La sal de la tierra.


Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. Mateo 5:13 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Nuestro Señor Jesucristo nos ha dado la encomienda de ser la sal de la tierra los que somos cristianos nacidos de nuevo y por eso tenemos una gran responsabilidad delante de El de que nuestro testimonio tanto en palabras como en hechos, glorifiquen nuestra relación con El, nuestro amor a Su Nombre, y por supuesto que llevemos muchas almas a Sus pies. El Señor nos llama para arrepentimiento, para confesarle todos nuestros pecados porque es la única manera de poder ser salvos y entrar a Su Reino. Jesús comenzó a predicar y dijo: Arrepentíos porque el Reino de los cielos se ha acercado. Como siervos de Dios nosotros tenemos que llevar el Evangelio hasta el último rincón de la tierra, como Jesús nos exhortó (Mateo 28:19-20). Es una gran responsabilidad el saber que tenemos que dar por gracia lo que recibimos por gracia. Quiere decir que la salvación que Dios nos regaló, debemos compartirla con aquellos que todavía no conocen a Jesús. *Cuando se nos llama a ser la sal de la tierra podemos pensar lo que en forma natural sucede si una comida no tiene la sal adecuada o si no hay sal y no se pueden preservar los alimentos. El Señor está haciendo insustituible en esta enseñanza el uso de la sal, así como nos hace a nosotros los hijos de Dios, insustituibles para predicar Su Evangelio y testificar de las maravillas y del gran amor de Dios por toda la humanidad. Cristo te ama y quiere entrar a tu corazón, hoy es el día de invitarlo a que sea tu Rey y Señor si todavía no lo has hecho (Romanos 10:8-13). Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su amor y Su gracia nos lleva a predicar el Evangelio para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.
*Promesa.


Promises Edition

The salt of the earth


“You are the salt of the earth. But if the salt loses its saltiness, how can it be made salty again? It is no longer good for anything, except to be thrown out and trampled underfoot. Matthew 5:13 (NIV)

World Changer: Our Lord Jesuschrist has entrusted us who are born-again Christians to be the salt of the earth and therefore we have a great responsibility before Him that our testimony, both in words and in deeds, glorify our relationship with Him, our love for His Name, and therefore, we bring many souls to His feet.
The Lord calls us to repentance to confess all of our sins because it is the only way we can be saved and enter His Kingdom.
Jesus started to preach and said: Let us repent because the Kingdom of heaven has drawn near.
As servants of God, we have to take the Gospel until the last corner of the earth, just as Jesus exhorted (Matthew 28:19-20). It is a great responsibility to know that we have to give grace to what we receive by grace. It means that the salvation that God gave us we must share with those that still don’t know Jesus.

*When we are called to be the salt of the earth, we can think about what happens naturally if a meal does not have adequate salt or if there is no salt and the food cannot be preserved. The Lord is making the use of salt irreplaceable in this teaching just as it makes us children of God irreplaceable to preach His Gospel and testify of the wonders and great love of God for all humanity.
Christ loves you and wants to enter into your heart. Today is the day to invite Him to be your King and Lord if you still haven’t done it (Romans 10:8-13).
Christ in us our hope of glory and our victory that by His love and His grace takes us to preach the Gospel to change the world (Colossians 1:26-27, 1 Corinthians 15:10,57). Hallelujah.
*Promise.