27 de Diciembre Devocional/ Devotional


Los Profetas esperaban el nacimiento de Jesús


Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Ésta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.
Lucas 2:36-38 (RVR1960)

Cambiador del Mundo: Así como Simeón se gozó cuando vio a Jesús en el Templo y confirmó todas las profecías dadas sobre El, estaba también ahí Ana que era Profetisa viuda ya por 84 años, que había decidido consagrar su vida a servir a Dios desde que enviudó, pues no se apartaba del Templo de día y de noche y estaba siempre en ayuno y oración. Ella también cuando vio que presentaban a Jesús en el Templo se gozó y le declaró a los que estaban ahí presentes, que Jesús sería la redención que Dios había mandado para rescatar al mundo. Como podemos ver los padres de Jesús, José y María cumplieron puntualmente la Ley del Señor y volvieron a Galilea a su ciudad de Nazaret. Ahí Jesús crecía y se fortalecía y se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios era sobre El. A los doce años Él se reunió en Jerusalén en el Templo durante una fiesta de Pascua y sorprendió a todos los Maestros que ahí estaban pues se maravillaron de Su inteligencia y de Sus respuestas a todos estos Doctores de la Ley (Lucas 2:39-47). Es necesario que también nosotros reconozcamos en Jesús al Hijo de Dios, y le permitamos poner en nosotros de Su amor para poder caminar verdaderamente como cristianos nacidos de nuevo. Si el amor de Dios se manifiesta en nuestra vida, entonces somos hijos y familia de Dios (1 Juan capítulo 4). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que por gracia cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

The Prophets waited the birth of Jesus

There was also a prophet, Anna, the daughter of Penuel, of the tribe of Asher. She was very old; she had lived with her husband seven years after her marriage, and then was a widow until she was eighty-four. She never left the temple but worshiped night and day, fasting and praying. Coming up to them at that very moment, she gave thanks to God and spoke about the child to all who were looking forward to the redemption of Jerusalem.
Luke 2:36-38 (NKJV)

World Changer: Just as Simeon rejoiced when he saw Jesus in the Temple and confirmed all the prophecies given about Him, there was also Hannah who was a widowed prophetess for 84 years, who had decided to consecrate her life to serving God since she became widowed, she did not leave the Temple day and night and was always fasting and praying. She also when she saw that they presented Jesus in the Temple, rejoiced and declared to those present that Jesus would be the redemption that God had sent to rescue the world.
As we can see, the parents of Jesus, Joseph and Mary promptly fulfilled the Law of the Lord and returned to Galilee to their city of Nazareth. There Jesus grew and strengthened and was filled with wisdom and God’s grace was upon Him. At the age of twelve, He met in Jerusalem in the Temple during a Passover feast and surprised all the Masters who were there because they marveled at His intelligence and His answers all these Doctors of the Law (Luke 2: 39-47).
It is necessary that we also recognize the Son of God in Jesus and allow Him to put His love on us to be able to walk as true born again Christians. If the love of God manifests in our lives, then we are children and family of God (1 John chapter 4).
Christ in us the hope of glory and our victory that by grace changes the world (Colossians 1:26-27, 1 Corinthians 15:10,57). Hallelujah.