21 de Noviembre Devocional/ Devotional


La mano de los diligentes gobernará.


La mano de los diligentes gobernará, pero la indolencia será sujeta a trabajos forzados. Proverbios 12:24 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La definición de la palabra diligente significa: hacer las cosas bien y a tiempo. Esta es una cualidad que no solamente debe enfocarse a un trabajo físico sino también a la búsqueda primeramente del Reino de Dios y Su justicia, eso dará como fruto que Dios nos dé por añadidura todo lo que necesitemos. Nuestra diligencia empieza con nuestro amor a Dios y a nuestro prójimo porque con estas dos actitudes, se cumple toda la ley (Mateo 22:37-40). También tenemos que enfocar nuestra diligencia a pedir perdón a todos aquellos que hubiéramos ofendido y a perdonar a todos aquellos que nos hubieran ofendido, porque Jesús habló de que Dios Padre nos perdonaría en la medida que nosotros perdonemos a los demás (Mateo 6:14-15). El siguiente aspecto de nuestra diligencia tiene que ser nuestro servicio a nuestro prójimo ya que Jesús se amarró una toalla en la cintura y les lavó los pies a Sus discípulos, aun a Judas quien lo iba a entregar esa misma noche para que fuera injustamente juzgado y crucificado. Así que nosotros no tenemos pretexto para ser selectivos y escoger a personas que son de nuestro agrado para lavarles los pies, porque Jesús no lo hizo así, pues El no hizo acepción de personas. También tenemos que ser diligentes en predicar la Palabra de Dios y ganar muchas almas para el Reino de los Cielos, porque esas serán las verdaderas riquezas que nos serán contadas en el cielo cuando nos presentemos ante el Tribunal de Cristo, por haber dado por gracia el mensaje de la salvación que recibimos por gracia. Y por último tenemos que ser diligentes en amar a nuestra Iglesia, nuestros ministros y nuestros hermanos en la fe, ser agradecidos con aquellos que están derramando su vida enseñando la Palabra de Dios, cuidando de todos ellos, orando y siendo fieles en el cuidado y servicio a la Casa de Dios, nuestra Iglesia. Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

The hand of the diligent will rule.


Diligent hands will rule, but laziness ends in forced labor.
Proverbs 12:24 (NKJV)

World Changer: The definition of the word diligent means: to do things well and on time.
This is a quality that not only must focus on physical work but also to a search first of all for the Kingdom of God and His justice, which will give as a fruit that God gives us in addition to everything we need.
Our diligence begins with our love for God and our neighbor because with these two attitudes, the entire law is fulfilled (Matthew 22: 37-40).
We also must focus our diligence to ask forgiveness for all those that we would have offended and to forgive all those who would have offended us, because Jesus spoke that God the Father would forgive us to the extent that we forgive others (Matthew 6: 14-15).
The following aspect of our diligence has to be our service to our neighbor since Jesus tied a towel around His waist and washed the feet of His disciples, even Judas who was going to deliver Him that same night to be unjustly judged and crucified. So we have no excuse to be selective and choose people who are to our liking to wash their feet because Jesus did not do so, because He was not respecter of persons.
We also have to be diligent preaching the Word of God and win many souls for the Kingdom of Heave, because those will be the true riches that will be counted to us in heaven when we appear before the Judgment Seat of Christ, for having given by grace the message of salvation that we receive by grace.
And finally we have to be diligent in loving our Church, our ministers and our brothers in the faith, be grateful to those who are pouring out their lives teaching the Word of God, taking care of all of them, praying and being faithful in their care and service to the House of God, our Church.
Christ in us the hope of glory and our world-changing victory (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:10, 57). Hallelujah.

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