28 de Octubre Devocional/ Devotional


Los justos causan regocijo en la ciudad.


Con la boca el impío destruye a su prójimo, mas por el conocimiento los justos serán librados. Con el bien de los justos, se regocija la ciudad, y cuando perecen los impíos, hay gritos de alegría.
Proverbios 11:9-10 (LBLA)

Cambiador del Mundo: La palabra que sale de nuestra boca puede dar vida o provocar muerte, y lo vemos claramente en el libro de Santiago donde se nos enseña que las personas seamos rápidos para oír, pero tardos para hablar. Tampoco no nos hagamos maestros muchos de nosotros a menos que tengamos ese llamado de parte del Señor, porque recibiremos un juicio más severo si hablamos por cuenta propia. Aun en lo natural les ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan y dirigimos así todo su cuerpo. También los barcos aunque son tan grandes y enfrentan impetuosos vientos, son gobernados con un pequeño timón y son llevados hacia donde el capitán lo desea. Así también la lengua es un miembro pequeño pero se jacta de grandes cosas. La lengua es similar a un fuego, a un mundo de maldad y puede contaminar todo nuestro cuerpo, y puede afectar la rueda de la creación y ella misma puede ser inflamada por el infierno. Y lo vemos por el testimonio de cómo la naturaleza humana, ha podido dominar y gobernar la creación de Dios, pero ningún hombre puede domar su lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal y con ella muchas veces bendecimos al Padre y también con ella maldecimos al prójimo que está hecho a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden maldición y bendición, y esto no debe ser así, ya que es imposible que de una misma fuente brote agua dulce y amarga, salada y dulce (Santiago capítulo 3). Por lo tanto entreguémosle al Señor nuestra boca, nuestro corazón y nuestras palabras y que Cristo en nosotros sea nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que por Su gracia cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:10, 57). Aleluya.

The righteous cause rejoicing in the city.


With their mouths the godless destroy their neighbors but through knowledge the righteous escape. When the righteous prosper, the city rejoices; when the wicked perish, there are shouts of joy.
Proverbs 11:9-10 (NKJV)

World Changer: The word that comes out from our mouth can give life or provoke death and we clearly see it in the book of James where it is taught to us that people are quick to hear, but slow to speak. Nor do many of us become teachers unless we have that call from the Lord, because we will receive a harsher judgment if we speak on our own.
Even in the natural, we put brakes in the horses’ mouths so that they obey us and thus direct their entire body. Also, the boats, although they are so large and face strong winds, are governed with a small rudder and are taken to where the captain wishes.
So also the tongue is a small member but it boasts of great things. The tongue is similar to a fire, to a world of evil and it can contaminate our whole body, and it can affect the wheel of creation and it can itself be inflamed by hell.
And we see it by the testimony on how human nature has been able to dominate and govern God’s creation, but no man can tame his tongue, which is an evil that cannot be restrained, full of deadly poison and with it many times we bless the Father and also with it we curse our neighbor who is made in the likeness of God.
Curse and blessing come from the same mouth, and this should not be the case, since it is impossible for sweet and bitter, salty and sweet water to spring from the same source (James chapter 3).
Therefore let us surrender our mouth to the Lord, our heart and our words, and may Christ in us be our hope of glory and our victory that by His grace changes the world (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:10, 57). Hallelujah.