Septiembre 11 Devocional/Devotional

Cuando andes, tus pasos no serán obstruidos, y si corres, no tropezarás. Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala, porque ella es tu vida.

Proverbios 4:12-13 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Gracias damos a Dios por Su gran amor que nos rescató de las profundidades de la muerte y del pecado, cuando menos esperanza teníamos y aun a muchos de nosotros el mundo al que servíamos nos había dado la espalda después de destruirnos. Pero llegó el día cuando decidimos abrirle la puerta a Jesús para que entrara a nuestro corazón y ese día que nacimos de nuevo, sigue siendo hasta hoy una experiencia inolvidable donde se derramaron muchas lágrimas si en verdad ese día tuvimos un encuentro personal con nuestro Señor Jesucristo. Dios es un Padre tierno y misericordioso y nunca actuará como un tirano que nos quiera imponer Su perdón, salvación y santidad si uno no la desea porque seguir a Jesús es voluntario como el Evangelio de Lucas lo señala, tal como Jesús dijo: si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (Lucas 9:23). En esta escritura podemos leer que tampoco Jesús obligaba a la gente a seguirle ni mucho menos les imponía Su fe para que tuvieran que obedecerle, porque nunca ha sido ese el corazón de Dios ni tampoco el de Su Hijo Amado. Aun en el Antiguo Testamento, Adán y Eva tuvieron la oportunidad de escoger qué comer y escogieron mal, porque comieron del único árbol prohibido, resaltando la maldad que hay en nuestro corazón como sucedió en el huerto. En Deuteronomio 30:19-20 también Dios le da a Israel la oportunidad de escoger, el camino de vida o el de muerte, el de bendición o el de maldición, los exhorta a escoger la vida para que pudieran ellos vivir junto con su descendencia, amando a Dios y escuchando Su voz y caminando cerca de Él, porque eso les traería vida y largura de sus días. Así que hoy también nosotros escojamos vivir junto con nuestra descendencia porque ahora Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que nos fue dada por la gracia de Dios para que vayamos a cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57, 1 Corintios 15:10). Aleluya.

When you walk, your steps will not be hindered, And when you run, you will not stumble. 13 Take firm hold of instruction, do not let go; Keep her, for she is your life.

Proverbs 4:12-13 12

World Changer: We give thanks to God for His great love that rescued us from the deepness of death and sin, when did not have hope and even for many of us the world we served had turned its back on us after destroying us. But the day came when we decided to open the door for Jesus to enter our hearts and that day we were born again, it continues to be an unforgettable experience to this day where many tears were shed if indeed that day we had a personal encounter with our Lord Jesus Christ. God is a tender Father and merciful and He will never act as a tyrant who wants to impose His forgiveness, salvation, and holiness on us if one does not want it because following Jesus is voluntary as the Gospel of Luke points out, just as Jesus said: if someone wants to come after me, take up his cross and follow me (Luke 9:23). In this scripture, we can read that neither did Jesus force people to follow Him much less imposed His faith so that they would have to obey Him, because it has never been the heart of God nor of His Beloved Son. Even in the Old Testament, Adam and Eve had the opportunity to choose what to eat and they chose wrong because they ate from the only forbidden tree, highlighting the evil that is in our hearts as it happened in the garden. In Deuteronomy 30: 19-20, God also gives Israel the opportunity to choose, the path of life or death, the path of blessing or the path of the curse, exhorts them to choose life so that they could live together with their descendants loving God and listening to His voice and walking close to Him because that would bring them life and length of their days. So today we too choose to live together with our descendants because now Christ in us is our hope of glory and our victory that was given to us by the grace of God so that we can change the world (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:57, 1 Corinthians 15:10). Hallelujah.