3 de Septiembre Devocional/ Devotional

No trames el mal contra tu prójimo, mientras habite seguro a tu lado. No contiendas con nadie sin motivo, si no te ha hecho daño.

Proverbios 3:29-30 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Estos dos versículos de no tramar el mal contra nuestro prójimo y no pelear con nadie sin motivo, antes de Cristo era prácticamente imposible cumplirlo, porque si el Espíritu de Dios no está en nosotros, nuestra carne llámese el viejo hombre, siempre estará envuelta en codicias, peleas, tal como el Apóstol Pablo lo menciona en el libro a los Gálatas, donde se habla de las obras de la carne las cuales son evidentes: inmoralidad, impureza, sensualidad, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, divisiones, envidias, borracheras, perversidades y cosas semejantes contra las cuales dice la Palabra, que todos los que practican tales cosas, no heredarán el Reino de Dios. Así que no solamente es tratar de evitar pelear con alguien, sino también procurar que el Espíritu Santo en nosotros, nos libre de todos estos pecados. (Gálatas 5:19-20) También Pablo nos habla que el Fruto de Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio y contra este fruto, no hay ley (Gálatas 5:22-23). Por lo tanto en el momento que nos convertimos a Cristo, y que nos arrepentimos de toda nuestra vida de pecado, también es necesario que le pidamos que Él tome el control total y absoluto de nosotros, porque perfectamente sabemos que si Él no lo hace, nuestro caminar cristiano será de doble ánimo, pero si somos de Cristo entonces hemos crucificado la carne con sus pasiones y deseos, si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (Gálatas 5:24-25). Finalmente el Apóstol Pablo declaró: con Cristo he sido juntamente crucificado, y ya no vivo Yo, sino que Cristo vive en mí, y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mi (Gálatas 2:20). Así que no despreciemos la gracia de Dios que nos otorga el perdón total de nuestros pecados porque por eso murió Jesús por todos nosotros y también resucitó para darnos salvación y vida eterna. Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Do not devise evil against your neighbor, For he dwells by you for safety’s sake. Do not strive with a man without cause, If he has done you no harm.

Proverbs 3:29-30 (NKJV)

World Changer: These two verses of not plotting evil against our neighbor and not fighting with anyone for no reason, before Christ it was practically impossible to fulfill it because if the Spirit of God is not with us our flesh better called old man will always be involved in covetousness, fights, as the Apostle Paul mentions in the book to the Galatians, where the works of the flesh were discussed which are evident: immorality, impurity, sensuality, idolatry, witchcraft, enmities, lawsuits, jealousy, angers, rivalries, dissensions, divisions, envy, drunkenness, wickedness and things like that, against which the Word says that all who practice such things will not inherit the Kingdom of God.
So it is not only trying to avoid fighting with someone, but also trying to get the Holy Spirit in us to free us from all these sins (Galatians 5: 19-20).
Paul also speaks to us that the Fruit of the Spirit is love, joy, peace, patience, kindness, goodness, faithfulness, meekness, self-control and against this fruit, there is no law (Galatians 5: 22-23).
Therefore, in the moment we convert to Christ and repent from all our lives of sin, it is also necessary to ask Him to take total and absolute control of us because we perfectly know that if He doesn’t do it our Christian walk will be of double-minded, but if we are Christ’s then we have crucified the flesh with its passions and desires, if we live by the Spirit, let us also walk by the Spirit (Galatians 5: 24-25).
Finally, Apostle Paul declared: with Christ, I have been crucified together, and I no longer live, but Christ lives in me, and the life that I now live in the flesh, I live by faith in the Son of God, who loved me and gave Himself for me (Galatians 2:20).
So let’s not despise the grace of God that grants us the total forgiveness of our sins because that is why Jesus died for all of us and also rose again to give us salvation and eternal life. Christ in us the hope of glory and our world-changing victory (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:57). Hallelujah.

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