1 Septiembre Devocional/Devotional

No temerás el pavor repentino, ni el ataque de los impíos cuando venga, porque el Señor será tu confianza, y guardará tu pie de ser apresado.

Proverbios 3:25-26 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Qué bendición más grande nos otorga el Señor cuando somos cristianos nacidos de nuevo e hijos Suyos, por cuanto nos librará de todas las asechanzas que el mundo pueda tratar de ejecutar contra nosotros, por cuanto no temeremos ya que el Señor guardará nuestros pies de ser apresados por el pecado y la destrucción repentina. Descansar en los brazos del Señor aun cuando las circunstancias que nos rodean están diciendo lo contrario, es solamente por la fe en nuestro Señor Jesucristo y porque Él nos escogió con un plan preparado de antemano desde antes de la fundación del mundo, para aquellos de quien Él tiene misericordia (Efesios 1:3-4). En el libro de Romanos, el Apóstol Pablo nos enseña que Dios tiene misericordia y compasión de quien se agrade. Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Pero también al que quiere endurecer, lo endurece (Romanos 9:15-18). ¿Cuánto tiempo nos tomó entregarnos a Cristo desde la primera vez que nos predicaron el Evangelio? Seguramente pasaron meses o años, y hasta que no llegó nuestro tiempo, probablemente consecuencia de un gran quebranto, nosotros no habíamos considerado el caminar como verdaderos cristianos e intentábamos disfrutar fingiendo una vida que en realidad no estábamos viviendo, y esto lo podemos resumir así: mostrábamos una felicidad falsa, porque en realidad cuando estábamos a solas, la angustia, depresión, ansiedad y por supuesto destrucción, era lo que ciertamente estaba aconteciendo con nosotros, pero nadie lo sabía. Hoy si todavía hay personas que conocemos que no terminan de rendir su corazón a Dios, vayamos a predicarles y mostrémosle el testimonio de las bondades que el Señor ha hecho con nosotros, porque esa es la gran comisión que nos dejó Cristo antes de regresar con Su Padre en los cielos (Mateo 28:19-20). Cristo en nosotros la esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Do not be afraid of sudden terror, Nor of trouble from the wicked when it comes; For the Lord will be your confidence, And will keep your foot from being caught.

Proverbs 3:25-26 (NKJV)

World Changer: What a great blessing the Lord gives us when we are born again Christians and His children because He will free us from all the snares that the world may try to do against us because we will not be afraid because the Lord will keep our feet from being imprisoned by sin and sudden destruction.
To rest in the arms of the Lord even when the circumstances that surround us are saying the opposite, it is only by faith in our Lord Jesuschrist and because He chose us with a plan prepared beforehand since the foundation of the world for all those whom He has mercy on (Ephesians 1: 3-4).
In the book of Romans, Apostle Paul teaches us that God has mercy and compassion on whom He likes. So it does not depend on who wants or who runs but on God who has mercy.
But also he who wants to harden, he hardens (Romans 9: 15-18).
How long did it take us to give ourselves to Christ from the first time the Gospel was preached to us? Surely months or years went by, and until our time came, probably the consequence of great brokenness, we had not considered walking as true Christians and we tried to enjoy pretending a life that we were not really living, and this can be summarized as follows: We showed false happiness, because in reality when we were alone, anguish, depression, anxiety and of course destruction, was what was certainly happening with us, but nobody knew it.
Today if there are still people we know who do not finish surrendering their hearts to God, let’s go and preach to them and show them the testimony of the good things that the Lord has done with us because that is the great commission that Christ left us before returning with His Father in heaven (Matthew 28: 19-20).
Christ in us the hope of glory and our world-changing victory (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:57). Hallelujah.