26 de Agosto Devocional/ Devotional

No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal. Será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos.

Proverbios 3:7-8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando el Espíritu Santo nos revela la Palabra de Dios que es la Biblia a nuestro corazón, entonces es que empezamos a actuar conforme al consejo de las Escrituras y no vamos a pretender ser sabios en nuestra propia opinión, porque al final caeremos en destrucción y por supuesto cometeremos errores que arrastrarán también a otras personas. Temer a Dios es apartarse del mal, y es el principio de la sabiduría. Esta decisión es medicina a nuestro cuerpo y refrigerio para nuestros huesos y obviamente también lo será para todas las personas que viven alrededor de nosotros, porque ahora tienen la seguridad de que todo lo que hablamos es el consejo de Dios y no el razonamiento o la lógica de este mundo porque al final de la jornada nos dejará en banca rota y vergüenza. El Apóstol Pablo tomó a un joven llamado Timoteo como a un hijo, y le enseñó a dar testimonio de Cristo y esa debe de ser para nosotros nuestra meta, que en todo glorifiquemos el Nombre del Señor. Los últimos tiempos que estamos viviendo, son peligrosos porque habrán mucha gente amadora de sí misma, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin temperamento, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, fatuos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a estos evita (2 Timoteo 3:1-5). Gracias a Dios por nuestro llamado en Cristo porque ahora Él nos ha rescatado de todo esto porque: ¿Quién podrá negar que venimos de un pozo cenagoso hasta el día que conocimos a Jesús y nos entregamos a Él? Por eso la importancia de no caminar en nuestros propios pensamientos, porque tarde o temprano tropezaremos. Permitamos entonces que Cristo sea nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria con la que estamos cambiando el mundo (Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

Do not be wise in your own eyes; Fear the Lord and depart from evil. It will be health to your flesh, And strength to your bones.

Proverbs 3:7-8 (NKJV)

World Changer: When the Holy Spirit reveals to our heart the Word of God which is the Bible, it is then that we start to act according to the counsel of the Scriptures and we are not going to pretend to be wise in our own opinion because at the end we will fall in destruction and of course we will make mistakes that will also drag other people.
To fear God is to be set apart from evil and it is the beginning of wisdom. This decision is medicine to our bodies and refreshment to our bones and it will also be for all the people that live around us because they are sure that everything we speak about is the counsel of God and not the reasoning or the logic of this world because at the end of the journey it will leave us in bankruptcy and shame.
Apostle Paul took a young man as a son called Timothy and he taught him to give testimony of Christ and that must be our goal, that we give glory the Name of the Lord in everything.
The last times that we are living are dangerous because there will be many people who are self-loving, greedy, vainglorious, arrogant, blasphemous, disobedient to parents, ungrateful, impious, without natural affection, implacable, slanderous, without temperament, cruel, haters of the good, treacherous, impetuous, foolish, lovers of pleasures more than lovers of God, who will have the appearance of godliness, but will deny its efficacy, avoid these (2 Timothy 3: 1-5).
Thanks to God for our call-in Christ because now He has rescued us from all this because who can deny that we came from a muddy well until the day we met Jesus and gave ourselves to Him?
Hence the importance of not walking in our own thoughts, because sooner or later we will stumble. Let us then allow Christ to be our hope of glory and our victory with which we are changing the world (Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:57). Hallelujah.