9 de Agosto Devocional/ Devotional

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Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta. Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes. Todo lo que respira alabe al Señor. ¡Aleluya!

Salmos 150:4-6 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Estos son los últimos tres versículos de todo el libro de los Salmos, y es como un resumen donde se nos invita como hijos amados de Dios a alabarle con pandero y danza; con cuerdas y flautas, con címbalos resonantes, con címbalos de júbilo y que todo lo que respire alabe al Señor. Si queremos mantener una vida y tener intimidad espiritual con Dios, no se nos puede pasar ni un solo día alabar Su Nombre, reconocer Su grandeza, declarar Su poder y exaltando a Dios con nuestros labios, dándole gloria porque Él es bueno y para siempre es Su misericordia. Cada cristiano nacido de nuevo, pudiera escribir varios libros de su testimonio, de dónde estaba antes de Cristo, cuál fue la situación específica que le provocó entregarse a Él, y el giro de 180º que con toda seguridad ha dado su vida a partir de su conversión. Dios siempre contesta las oraciones de un corazón quebrantado, lo triste es que muchos de ellos es que después de la respuesta del Altísimo se apartan, y esto es por la sencilla razón de que salieron del mundo, pero no sacaron el mundo de su corazón y por eso al ver algún tipo de prosperidad y bendición, mantienen la inclinación y tentación de ir a derrochar su provisión otra vez al lugar de donde Dios los había sacado. Finalmente el Apóstol Pedro nos habló de esto, de no volver atrás, porque el postrer estado viene a ser peor que el primero y es una tristeza ver como familias y personas que fueron sanadas en su espíritu, flaquean sin ninguna necesidad. Recordemos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y Dios pone el querer como el hacer por Su buena voluntad. Por lo tanto alabemos a Dios, sabiendo que Cristo en nosotros será siempre nuestra esperanza de gloria y nuestra victoria que cambia el mundo (2 Pedro 2:20-22, Colosenses 1:26-27, 1 Corintios 15:57). Aleluya.

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Praise Him with the timbrel and dance; Praise Him with stringed instruments and flutes! Praise Him with loud cymbals; Praise Him with clashing cymbals! Let everything that has breath praise the Lord. Praise the Lord!

Psalms 150:4-6 (NKJV)

World Changer: These are the last three verses of all the book of the Psalms, and it is like a summary where we are invited as beloved children of God to praise Him with tambourine and dance; with strings and flutes, with resounding cymbals, with cymbals of joy and that everything that breathes praises the Lord.
If we want to maintain life and have spiritual intimacy with God, we cannot waste a single day praising His Name, recognizing His greatness, declaring His power, and exalting God with our lips, giving Him glory because He is good and His mercy is forever.
Every born again Christian could write several books from his or her testimony on where he or she was before knowing Christ, which was the specific situation that made him or her deliver to Him and the 180º turn that his life has surely given since his conversion.
God always answers the prayers of a broken heart, the sad thing is that many of them are that after the answer of the Most High they turn away, and this is for the simple reason that they left the world, but they did not remove the world from their hearts and therefore, seeing some kind of prosperity and blessing, they maintained the inclination and temptation to go to waste their provision again to the place where God had taken them.
Finally, Apostle Peter spoke about this to us, not to turn back because the last state is worse than the first and it is sad to see how families and people who were healed in their spirit falter without any need.
Let us remember that we can do everything in Christ who strengthens us and God places love as doing for His good will. Therefore let us praise God, knowing that Christ in us will always be our hope of glory and our victory that changes the world (2 Peter 2: 20-22, Colossians 1: 26-27, 1 Corinthians 15:57). Hallelujah.