30 de Julio Devocional/ Devotional

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Alabadle, sol y luna; alabadle, todas las estrellas luminosas. Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos.

Salmos 148:3-4 (LBLA)

Cambiador del Mundo: El sol, la luna, las estrellas, los cielos de los cielos y aun las aguas que están sobre los cielos, son una alabanza para Dios, porque vemos la belleza de toda la creación y de lo que la humanidad ha podido disfrutar desde el principio y toda esa obra del Altísimo merece nuestra alabanza. También nosotros los seres humanos fuimos creados para alabar a Dios con nuestros pensamientos, palabras y acciones, pero tristemente desde el huerto cuando el hombre y su mujer cayeron en pecado, perdieron ese regalo que Dios había puesto en su corazón, alabar las obras del Señor. Ahora solamente a través de nuestra fe en Cristo Jesús, podemos alabarle y eso es el fruto de que al convertirnos, Dios perdona todos nuestros pecados y pone en nosotros un corazón nuevo más un espíritu nuevo, y por supuesto la llenura del Espíritu Santo y eso nos permite caminar con un corazón de alabanza como fue en el principio (Ezequiel 36:26-27). Nuestro testimonio como hijos de Dios, tiene que ser perfeccionado en una vida que alabe a Dios, poniendo a los pies de El nuestro corazón, para que con nuestros pensamientos y acciones brindemos alabanza y no solamente con cánticos. Lo que hablamos que le traiga gloria a Dios, así como también nuestra vida respecto a nuestra familia, finanzas, paternidad, que todo exalte el Nombre de Cristo. El mundo está esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios, como lo predicó el Apóstol Pablo en su carta a los Romanos 8:19. Por lo tanto, acompañemos nuestras palabras de alabanza a Dios con un fruto agradable de testimonio de verdaderos cristianos nacidos de nuevo, sabiendo que Cristo en nosotros es el que hace la obra, porque Su vida es la que tiene que resplandecer en nuestros corazones. Cristo en nosotros la esperanza de gloria que cambia el mundo (Colosenses 1:27). Aleluya.

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Praise Him, sun and moon; Praise Him, all you stars of light! Praise Him, you heavens of heavens, And you waters above the heavens!

Psalms 148:3-4 (NKJV) 

World Changer: The sun, the moon, the stars, the heavens of the heavens and even the waters that are above the heavens, are praise for God, because we see the beauty of all the creation and what humanity has been able to enjoy from the beginning and all that work of the Most High deserves our praise.
We human beings were also created to praise God with our thoughts, words, and actions, but sadly when the man and his wife fell into sin, they lost that gift that God had placed in their hearts, praising the works of the Lord.
Now, only through our faith in Christ Jesus, we can praise Him and that is the fruit that when we converted God forgives all of our sins and places in us a new heart plus a new spirit and of course the fulness of the Holy Spirit and that allows us to walk with a heart of praise like it was in the beginning (Ezekiel 36: 26-27).
Our testimony as children of God has to be perfectioned in a life that praises God, placing to His feet our hearts so that with our thoughts and actions we may give praise and not only songs. What we speak that brings glory to God, as well as our life regarding our family, finances, fatherhood, that everything exalts the Name of Christ. The world is waiting for the glorious manifestation of the children of God, as the Apostle Paul preached in his letter to Romans 8:19.
Therefore, let us accompany our words of praise to God with a pleasant fruit of testimony of true born-again Christians, knowing that Christ in us is the one who does the work, because His life is the one that must shine in our hearts. Christ in us the hope of glory that changes the world (Colossians 1:27). Hallelujah.