10 de Mayo Devocional/ Devotional

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Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sión. Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas. Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo, Cantadnos alguno de los cánticos de Sión.

Salmos 137:1-3 (LBLA)

Cambiador del Mundo: El pueblo de Judá había sido llevado cautivo a Babilonia después de muchos años de vivir en rebelión continua a Dios y de ignorar a todos los Profetas que puntualmente les mandó el Señor precisamente para evitarles que fueran desterrados. Pero ellos nunca escucharon a nadie y se dedicaron a adorar a otros dioses y a olvidarse de su Creador, que les había dado en propiedad una tierra donde fluía leche y miel. Podemos resaltar todo el libro de Jeremías que es una constante advertencia al pueblo de Dios, para regresar a las sendas antiguas y dejar sus iniquidades, pero su corazón estaba endurecido y no escuchaban ninguno de los consejos de este siervo de Dios y además dijeron: no andaremos (Jeremías capítulo 6). El Señor también había puesto sobre ellos atalayas (vigilantes) que les enseñasen a escuchar el sonido de la trompeta, pero ellos dijeron: no escucharemos. Por tanto, Dios los entregó a sus tropiezos y finalmente cayeron cautivos y fueron llevados a Babilonia, los padres y los hijos, además de la destrucción de la Ciudad de Jerusalén. En este Salmo y estando presos, los enemigos les pidieron entonar canciones y es obvio que no había ningún ánimo para cantar, y esto debe ser motivo de aflicción y escarnio, pues parece una burla a un pueblo que está derrotado, maltratado y que había perdido muchas vidas en este proceso de cautividad. No tengamos nosotros un corazón endurecido que se niegue a escuchar a Dios para regresar a las sendas antiguas, pues la voluntad del Señor es que Jesús sea nuestra esperanza de gloria y El que va con nosotros para cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27, Mateo 28:19-20). Aleluya.

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By the rivers of Babylon, There we sat down, yea, we wept When we remembered Zion. We hung our harps Upon the willows in the midst of it. For there those who carried us away captive asked of us a song, And those who plundered us requested mirth, Saying, «Sing us one of the songs of Zion!»

Psalms 137:1-3 (NKJV) 

World Changer: The people of Judah had been taken captive to Babylon after many years of living in continual rebellion against God and ignoring all the Prophets that the Lord promptly commanded them precisely to prevent them from being banished.
But they never listen to anybody and they dedicated to worship other gods and forget about their Creator who had given them in property a land where milk and honey flowed.
We can highlight the entire book of Jeremiah which is a constant warning to the people of God, to return to the old paths and leave their iniquities, but their hearts were hardened and they did not listen to any of the advice of this servant of God and they also said: we will not walk (Jeremiah chapter 6).
The Lord had also put watchmen on them to teach them to listen to the sound of the trumpet but they said: we will not listen.
So God turned them over to their stumbles and they finally fell captive and were taken to Babylon, the parents and the children, in addition to the destruction of the City of Jerusalem.
In this Psalm and being prisoners, the enemies asked them to sing songs and it is obvious that there was not a will to sing and this must be cause for affliction and derision since it seems a mockery to a people who are defeated, mistreated and who had lost many lives in this process of captivity.
Let us not have a hardened heart that refuses to listen to God to return to the old paths, because the Lord’s will is that Jesus is our hope of glory and He who goes with us to change the world (Colossians 1: 26-27, Matthew 28: 19-20). Hallelujah.