4 de Mayo Devocional/Devotional

 

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Al que extendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia. Al que hizo las grandes lumbreras, porque para siempre es su misericordia: el sol para que reine de día, porque para siempre es su misericordia; la luna y las estrellas para que reinen de noche, porque para siempre es su misericordia.

Salmos 136:6-9 (LBLA)

Cambiador del Mundo:
El creerle a Dios todas estas promesas de lo que Él hizo al principio de Su creación y aun amarle con toda nuestra mente y corazón, es un regalo que El mismo nos concede por Su gracia y misericordia, porque son los dos fundamentos para tener una vida cristiana cimentada sobre la roca que es Cristo. Un cristianismo verdadero que pueda entender todo lo que nos enseñan las Escrituras, requiere una íntima comunión con Dios el Padre. Ahora bien, no podemos depender de nuestra fuerza, para poder serle fiel a Cristo, porque la Palabra de Dios enseña que hay que nacer de nuevo, muriendo a nuestro Yo para que, con el poder de Su Espíritu Santo en nosotros, nos vaya bien en nuestro caminar cristiano (Romanos 6:1-13). El amor de Dios en un cristiano nacido de nuevo, es la vida de Dios mismo en nosotros, porque Él es amor y a lo largo de todas las Escrituras, el Espíritu Santo nos hace una invitación y exhortación para amar a Dios sobre todas las cosas. El derramarnos totalmente delante de Jesús, es un primer paso de invocar Su amor, perdón, salvación y bendición sobre nosotros. Nadie puede obligarnos a amar a Dios ni siquiera El mismo nos lo exigiría, porque tiene que ser voluntario y una decisión propia, por cuanto el verdadero amor no se puede imponer, pero si podemos pedirle a El que lo derrame en nuestra vida para siempre (1 Juan 4:7-19). Es nuestro llamado amarnos unos a otros porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce de Dios, el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Vamos a cambiar el mundo porque Cristo en nosotros es nuestra esperanza de gloria (Colosenses 1:26-27, Mateo 28:19-20). Aleluya.

 

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To Him who laid out the earth above the waters, For His mercy endures forever;
To Him who made great lights, For His mercy endures forever
The sun to rule by day, For His mercy endures forever;
The moon and stars to rule by night, For His mercy endures forever.

Psalms 136:6-9

World Changer:
To believe God all these promises of what He did at the beginning of His creation and even loving Him with all our mind and heart, is a gift that He Himself gives us by his grace and mercy because they are the two foundations for having a grounded Christian life on the rock that is Christ.
A true Christianism that can understand everything the Scriptures teach us it requires an intimate communion with God the Father.
Now we cannot depend on our strength, in order to be faithful to Christ, because the Word of God teaches that we must be born again, dying to our Self so that with the power of His Holy Spirit in us, we may do well in our Christian walk (Romans 6: 1-13).
God’s love in a born again Christian is God’s life in us because He is love and throughout all the Scriptures the Holy Spirit invites and exhorts us to love God above all things.
To totally pour ourselves before Jesus is the first step to invoke His love, forgiveness, salvation, and blessing on us. Nobody can force us to love God, not even Himself would demand it of us, because it has to be voluntary and a decision of our own because true love cannot be imposed, but we can ask Him to pour it into our lives forever (1 John 4: 7-19 ).
It is our call to love one another because love is God’s. Everyone who loves is born of God and knows God, he who does not love has not known God, because God is love. We are going to change the world because Christ in us is our hope of glory (Colossians 1: 26-27, Matthew 28: 19-20). Hallelujah.