3 de Mayo Devocional/Devotional.

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Dad gracias al Señor de señores, porque para siempre es su misericordia. Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia. Al que con sabiduría hizo los cielos, porque para siempre es su misericordia.

Salmos 136:3-5 (LBLA)

Cambiador del Mundo:
No hay palabras humanas que puedan describir la magnificencia y omnisciencia de Dios que nos han alcanzado a través de Su amor que fue derramado en Cristo Jesús Señor y Salvador nuestro. Porque es necesario que nos detengamos hoy para revisarnos y preguntarnos si realmente hemos entendido quién es Dios y si estamos listos para que nos llame a Su presencia. Los seres humanos tenemos la mala costumbre de querer compararnos con Dios y desafiarlo tomando decisiones que pensamos que serán mejores que las de Él, y por supuesto que esto sucede por falta de conocimiento precisamente y hasta creemos que podemos argumentar con Dios como si fuera una persona y no nuestro Creador, Rey y Señor. Tenemos que admitir los que somos cristianos que antes de entregar nuestras vidas a Cristo, difícilmente conocíamos el amor ágape que se describe como aquel que lo da todo y aun su propia vida, a cambio de nada y que no espera recibir ni un favor de la persona a quien ama. Esta fue la actitud de Jesús, que primero se sacrificó como un cordero sin mancha, muriendo en la cruz bajo un terrible castigo y resucitando al tercer día de los muertos para que todas aquellas personas que anhelen y crean en el amor de Jesús, sean perdonadas y sean salvas de la ira venidera (Mateo 3:7, Lucas 3:7, 1 Tesalonicenses 1:10). Como siervos e hijos de Dios por medio de la fe en Jesucristo, necesitamos aprender a amar, no solamente a Dios sino también a nuestro prójimo, pero si no amamos primero al que nos dio la vida, ¿cómo podremos amar a alguien más? El fundamento de todo nuestro cristianismo y la Roca en la que debemos sustentarnos, es el amor de Jesús en nosotros, porque Dios es amor y para siempre Su misericordia (1Juan 4:7-16). Vamos a cambiar el mundo porque Cristo es nuestra esperanza de gloria (Mateo 28:19-20, Colosenses 1:26-27). Aleluya.

 

 

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Oh, give thanks to the Lord of lords! For His mercy endures forever:
To Him who alone does great wonders, For His mercy endures forever;
To Him who by wisdom made the heavens, For His mercy endures forever.

Psalms 136:3-5

World Changer:
There are no human words that can describe the magnificence and omniscience of God that have reached us through His love that was poured out in Christ Jesus Lord and our Savior. Because we need to stop today to review ourselves and ask ourselves if we have really understood who God is and if we are ready to be called to His presence.
Human beings we have a bad habit of wanting to compare ourselves with God and challenge Him making decisions that we think will be better than His, and of course, this happens due to lack of knowledge precisely and we even believe that we can argue with God as if He was a person and not our Creator, King and Lord.
We have to admit the ones that are born again Christians that before delivering our lives to Christ, we hardly knew the agape love who describes himself as the one who gives everything and even his own life, in exchange for nothing and who does not expect to receive a favor from the person he loves.
This was the attitude of Jesus, who first sacrificed Himself as a spotless lamb, dying on the cross under terrible punishment and rising on the third day from the dead so that all those who long for and believe in the love of Jesus are forgiven and saved from the wrath to come (Matthew 3: 7, Luke 3: 7, 1 Thessalonians 1:10).
As servants and children of God through faith in Jesuschrist, we need to learn to love not only to God but also our neighbor, but if we don’t love the one who gave us life first, how can we love someone else?
The foundation of all our Christianity and the Rock on which we must be sustained is the love of Jesus in us because God is love and forever His mercy (1John 4: 7-16). We are going to change the world because Christ is our hope of glory (Matthew 28: 19-20, Colossians 1: 26-27). Hallelujah.