1º de Abril Devocional/ Devotional

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He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta.

Salmos 127:3-5 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Los versículos de este Salmo, por sí mismos nos hablan claramente de que herencia de Dios son nuestros hijos y que es de mucha estima el fruto del vientre. Ese es el lugar más seguro donde Dios escogió poner a un ser totalmente indefenso que de acuerdo a la Palabra de Dios debiera ser el fruto del amor puro y sincero de un esposo y de una esposa y que después se convertirá en una saeta en la mano de un padre valiente que ama a su hijo, lo cuida, lo enseña, lo alimenta y sobre todo lo disciplina con la Palabra de Dios, para que cuando sea grande nunca se aparte del buen camino (Proverbios 22:6). Así debieran ser todos los hijos de un matrimonio que son concebidos en la juventud y como respuesta a esto, Dios bendice al hombre y padre, que llenó su aljaba de ellos; pues no será avergonzado cuando hable con los enemigos en la puerta. El cuidado y el amor por los hijos en un matrimonio que ama a Dios, le dará honra al Altísimo. Debemos entender que los hijos son propiedad de Dios y son enviados por un tiempo a los padres para que ellos los puedan crecer en la instrucción de la Palabra de Dios. Cuando un hombre y una mujer contraen matrimonio y se comprometen para tener una familia, lo hacen sabiendo que se están comprometiendo el uno con el otro para amarse hasta la muerte y también a ser de bendición uno por el otro y dar su vida por la próxima generación que serán sus hijos. Pidámosle a Dios que todo esto se cumpla en nuestros matrimonios y familias porque será un testimonio que impactará y cambiará el mundo. Aleluya.

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Behold, children are a heritage from the Lord, The fruit of the womb is a reward. Like arrows in the hand of a warrior, So are the children of one’s youth. Happy is the man who has his quiver full of them; They shall not be ashamed, But shall speak with their enemies in the gate.

Psalms 127:3-5 (NKJV)

World Changer: The verses of this Psalm by itself speak very clearly about God’s inheritance are our children and that the fruit of the womb is highly valued. That is the safest place where God chose to put a totally defenseless being who according to the Word of God should be the fruit of the pure and sincere love of a husband and a wife and who will later become a bolt in the hand of a brave father who loves his son, cares for him, teaches him, feeds him and above all disciplines him with the Word of God so that when he grows up he never strays from the good path (Proverbs 22: 6).
This is how all the children of a marriage that are conceived in youth should be and in response to this, God blesses the man and father, who filled their quiver with them for you will not be ashamed when you speak to enemies at the gate.
The care and love for children in a marriage that loves God will honor the Most High. We must understand that children are God’s property and they are sent for some time to the parents so that they can raise them in the instruction of the Word of God.
When a man and a woman get married and they compromise to have a family, they do it knowing that they are committing to each other to love each other until death and also to be a blessing for each other and give their lives for the next generation that will be their children.
Let us ask God that all this be fulfilled in our marriages and families because it will be a testimony that will impact and change the world. Hallelujah.