17 de Marzo Devocional/ Devotional

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Haya paz dentro de tus muros, y prosperidad en tus palacios. Por amor de mis hermanos y de mis amigos diré ahora: Sea la paz en ti. Por amor de la casa del Señor nuestro Dios procuraré tu bien.

Salmos 122:7-9 (NKJV)

Cambiador del Mundo: En todo este Salmo 122, que fue obra del Rey David, podemos ver el corazón de este siervo y cómo su prioridad era bendecir la Ciudad de Dios que es Jerusalén, cuyo nombre significa Ciudad de paz. La palabra paz, comprende bienestar, salud, prosperidad y gozo, así es que David pedía al Señor una bendición completa para que Jerusalén fuera librada de enfrentamientos con sus enemigos. En la época en la que nos toca vivir, se nos presenta un gran desafío que es precisamente tener un corazón como el del cantor de Israel, con el cual se dedicaba día y noche a componer cánticos y a alabar a su Rey, y esa tiene que ser también la medida de nosotros, que de nuestra boca salgan palabras de adoración y de gratitud para nuestro Creador.

Una verdadera intimidad con Jesús, comprende pasar tiempo meditando en la Palabra de Dios la Santa Biblia, orando, cantando alabanzas, ayunando y sobre todo teniendo una actitud de derramar nuestras vidas a los pies de Cristo (Mateo 6:1-18 ). En el Nuevo Testamento en todas sus cartas el Apóstol Pablo siempre empezaba dando gracias a Dios en todas las cosas y glorificando Su Nombre, declarando lo bendecido que él era desde el momento que el Señor le quitó las escamas de los ojos y pudo abrazarse de todas Sus promesas. De la misma manera nosotros hoy debemos revisarnos y ver si tenemos una sincera devoción a nuestro Señor Jesucristo y que nuestra relación con El no se base en solo pedir sino en alabar Su Nombre, glorificándolo y agradeciéndole por todo lo que hizo por nosotros en la cruz. Demos gracias a Dios y brindémosle nuestra excelencia para que muchas personas sean impactadas y se vuelvan discípulos que cambien el mundo (Hechos 2:46). Aleluya.

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Peace be within thy walls, and prosperity within thy palaces. For my brethren and companions’ sakes, I will now say, Peace be within thee. Because of the house of the Lord our God I will seek thy good.

Psalms 122:7-9 (NKJV)

Word Changer: In all this Psalm 122, that was King David’s work, we can see the heart of this servant and how his priority was to bless the City of God which is Jerusalem whose name means City of peace. The word peace means well-being, health, prosperity, and joy, so David asked the Lord for a complete blessing so that Jerusalem would be free from confrontations with his enemies. At the time in which we live, we face a great challenge that is precisely to have a heart like that of the singer of Israel, with which he dedicated day and night to compose songs and praise his King, and that has to be also the measure of us, that words of adoration and gratitude for our Creator come out of our mouth. A true intimacy with Jesus means to spend time meditating in the Word of God the Holy Bible, praying, singing praises, fasting and above all having an attitude of pouring our lives to the feet of Christ (Mathew 6:1-18). In the New Testament in all his letters Apostle Paul always started giving thanks to God in all things and glorifying His Name, declaring how blessed he was from the moment the Lord took off the eye scales and could embrace all His promises. In the same way, we must check today and see if we have a sincere devotion to our Lord Jesus Christ and that our relationship with Him is not based on just asking but praising His Name, glorifying Him and thanking Him for everything He did for us on the cross. Let us thank God and give Him our excellence so that many people are impacted and become disciples that change the world (Acts 2:46). Hallelujah.