10 de Marzo Devocional/ Devotional

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Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.

Salmos 121:1-2 (LBLA)

Cambiador del Mundo: En medio de la necesidad los que nos hemos rendido a Jesús, sabemos perfectamente que a Él debemos levantar nuestros ojos porque Él es nuestro socorro, nuestro castillo y fortaleza. Antes de Cristo, vivíamos en una ruina espiritual, moral, familiar, financiera, y física, nada de lo que hacíamos nos salía bien, al contrario cada vez fuimos de mal en peor y de ahí el estrés, la depresión, el insomnio, y todo el daño colateral que sufrió nuestro organismo como fruto de no conocer a Jesús. A muchos nos hablaron por muchos años de Cristo y de Su gracia que otorga la salvación, pero nuestros corazones no eran receptivos a esas promesas, sino al contrario vivíamos endurecidos y algunos de nosotros culpando a Dios de que todo nos salía mal. El día que nos convertimos, todo comenzó a cambiar, nuestra ruina espiritual empezó a disminuir porque ahora teníamos las Escrituras como nuestro manual de vida y ya no hacíamos las cosas por emociones o pensamientos propios, sino que ahora teníamos el consejo de Dios completo y perfecto que inmediatamente trajo reposo a nuestra vida. Todas las áreas en las que vivíamos preocupados y quizá hasta atemorizados, las fuimos entregando a Dios y en verdad pudimos descansar en Sus brazos y aun hasta el día de hoy, han sido incontables los milagros que el Señor nos ha regalado durante nuestro caminar cristiano. El Señor nos empezó a reconciliar, no solamente con El, sino que además muchas de nuestras familias recibieron este beneficio, matrimonios que fueron sanados y restaurados por la gracia de Dios e hijos que se reconciliaron con los padres después de que estos se entregaron a Cristo. Todo lo que ahora está viviendo un verdadero cristiano, no tiene precio ni hay el dinero en el mundo para pagarlo, porque eso solamente se consigue cuando dejamos que Cristo obre en nuestra vida y sea nuestra esperanza de gloria, la única que puede cambiar el mundo (Colosenses 1:26-27). Aleluya.

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A Song of Ascents. I will lift up my eyes to the hills– From whence comes my HELP? My help comes from the Lord, Who made heaven and earth.

Psalms 121:1-2 (NKJV)

World Changer: In the midst of need the ones who have surrendered to Jesus perfectly know that we have to lift up our eyes to Him because He is our help, our castle, and strength.
Before Christ, we lived in a spiritual, moral, family, financial, and physical ruin, nothing we did was going well, on the contrary, each time we went from bad to worse and hence the stress, depression, insomnia, and all the collateral damage that our organism suffered as a result of not knowing Jesus.
Many spoke to us for many years of Christ and His grace that grants salvation, but our hearts were not receptive to those promises, but instead, we lived hardened and some of us blaming God that everything went wrong.
The day we came to Christ, everything began to change, our spiritual ruin began to diminish because we now had the Scriptures as our life manual and we no longer did things by our own emotions or thoughts, but now we had the complete and perfect advice of God which immediately brought rest to our life.
All the areas in which we lived worried and perhaps even frightened, we were giving them to God and we could really rest in His arms and even to this day, the miracles that the Lord has given us during our Christian walk have been countless.
The Lord began to reconcile us, not only with Him but also with many of our families received this benefit, marriages that were healed and restored by the grace of God and children who were reconciled with the parents after they surrendered to Christ.
Everything that a true Christian is living now is priceless and there is no money in the world to pay for it because that is only achieved when we let Christ work in our lives and be our hope of glory, the only one that can change the world. (Colossians 1: 26-27). Hallelujah.

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