28 de Noviembre Devocional/ Devotional

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 El Señor me ha reprendido severamente, pero no me ha entregado a la muerte. Abridme las puertas de la justicia; entraré por ellas y daré gracias al Señor.

Salmos 118:18-19 (LBLA) 

Cambiador del Mundo: Dios siempre abre las puertas pues tiene paciencia con Sus hijos, pero también permite que venga sobre nosotros momentos en que Él nos tiene que disciplinar para formar el carácter de Cristo en nuestro corazón (Gálatas 4:19). En el libro de Hebreos se nos enseña que un hijo no debe menospreciar la disciplina del Señor, ni tampoco debe desmayar cuando es reprendido por El. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo aquel que recibe por hijo. Si soportamos la disciplina, Dios nos trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien su padre no lo disciplina? Pero si se le deja sin disciplina, entonces será bastardo y no hijo. Por otra parte, muchos de nosotros tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban y los honrábamos por eso. ¿por qué no obedeceremos mucho mejor a Dios Padre para que podamos vivir en Su voluntad? Nosotros los seres humanos debemos entender que la disciplina dada por nuestros padres formó un carácter. Cuanto mejor será para nosotros de gran provecho la disciplina de Dios que nos permitirá recibir y participar de Su Santidad. Es verdad que ninguna disciplina al momento parece ser causa de gozo sino más bien de tristeza; pero después dará un fruto apacible de justicia a todos aquellos que en ello han sido ejercitados (Hebreos 12:5-11). Por lo cual debemos levantar las manos caídas y evitar que nuestras rodillas estén paralizadas; hagamos sendas derechas para nuestros pies para que lo cojo no se salga del camino, sino que en Cristo sea sanado. Debemos de seguir la paz que el Señor nos ha regalado y procurarla con nuestro prójimo. Y también debemos abrazar la Santidad del Altísimo sin la cual nadie verá a Jesús. Hoy es el día de alcanzar la gracia de Dios y así evitar que brote una raíz de amargura y nos contamine. Mejor creamos en nuestro Señor Jesucristo y regresemos al único Camino de vida eterna que nos permitirá cambiar el mundo (Hebreos 12:12-15). Aleluya.

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The Lord has chastened me severely, But He has not given me over to death. Open to me the gates of righteousness; I will go through them, And I will praise the Lord.

Psalms 118: 18-19 (NKJV) 

World Changer: God always opens the doors because He is patient with His children but He also allows moments in which He has to discipline us to form a character of Christ in our hearts (Galatians 4:19)
In the book of Hebrews it teaches us that a son must not to belittle the discipline of the Lord, nor should he faint when he is rebuked by Him. For the Lord whom he loves, disciplines, and whips everyone he receives as a son.
If we endure discipline, God treats us as children; because what son is he whose father does not discipline him?
But if he is left without discipline, then he will be a bastard and not a son.
On the other hand, many of us had our earthly parents who disciplined us and we honored them for that.
Why don’t we obey God the Father so much that we can live in His will?
We human beings must understand that the discipline given by our parents formed a character. So the better the discipline of God, that will allow us to receive and participate in His Holiness will be of great benefit to us.
It is true that no discipline at the moment seems to be a cause of joy but rather of sadness; but then it will give a gentle fruit of justice to all those who have been exercised in it (Hebrews 12: 5-11).
Therefore, we must raise our fallen hands and prevent our knees from being paralyzed; Let us make the right paths for our feet so that the lame does not get out of the way but in Christ be healed.
We must follow the peace that the Lord has given us and seek it with our neighbor. And we must also embrace the Holiness of the Most High without which no one will see Jesus.
Today is the day to reach the grace of God and thus prevent a root of bitterness from sprouting and contaminating us. We better believe in our Lord Jesus Christ and return to the only Way of eternal life that will allow us to change the world (Hebrews 12: 12-15). Hallelujah.