14 de Noviembre Devocional/ Devotional

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Vuelve, alma mía, a tu reposo, porque el Señor te ha colmado de bienes. Pues tú has rescatado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, mis pies de tropezar.

Salmos 116:7-8 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Cuando somos cristianos verdaderos nacidos de nuevo estamos siempre en los brazos de Dios y disfrutando del reposo espiritual que Él nos ha regalado, porque Dios en Su infinito amor nos ha colmado de bendiciones. Él nos ha librado de la muerte física y espiritual y por lo tanto muchas veces nuestros ojos se han llenado de lágrimas por la inmensa gratitud que brota de nuestro corazón y que es fruto también de que Dios nos cuida de no resbalar desde el día que nos convertimos y si a alguien le ha sucedido esto, Dios lo ha levantado, lo ha limpiado y le ha dado otra oportunidad, cuando esa persona viene a Dios arrepentido y le confiesa su pecado, (Proverbios 24:16). La lucha que Dios sostiene por nuestra alma para salvarla de la muerte eterna en contra de las tinieblas, es feroz y sin tregua y en verdad por la misericordia de Dios y Su bondad no hemos sido consumidos porque Sus bondades siempre han cuidado nuestras vidas (Lamentaciones 3:22-23). Antes de conocer a Jesús íntimamente, vivíamos si acaso de tradiciones religiosas y actuábamos de oídas o sea una opinión, por un lado, un consejo por otro, algo que leíamos en cualquier tipo de revista, pero no llegábamos a la Biblia, que es el verdadero consejo de Dios y Su Palabra divina, tal como le dijo Pablo a Timoteo (2 Timoteo 3:14-17, Job 42:5). Ser cristiano nacido de nuevo es entablar una vida íntima de honra y amor a Dios y a nuestro Señor Jesucristo, deleitándonos en Su Palabra diariamente, teniendo hambre y sed de ella, y pidiéndole a Dios que Su Espíritu Santo viva en nosotros, para que El haga la obra de santidad a la que nos ha llamado (Romanos capítulo 8 ). Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí, tiene que ser nuestra declaración diaria en voz alta y a los cielos, a Dios nuestro Creador y a todos los que nos rodean, para que muchos entiendan lo que ha pasado con nosotros, se arrepientan, vengan a Cristo, confesando su pecado y se salven (Gálatas 2:20, Romanos 10:8-13). Aleluya.

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Return to your rest, O my soul, For the Lord has dealt bountifully with you. For You have delivered my soul from death, My eyes from tears, And my feet from falling.

Psalms 116:7-8 (NKJV)

World Changer: When we are true born again Christians we are always in the arms of God and enjoying the spiritual rest He has given us because God in His infinite love has filled us with blessings. He has delivered us from physical and spiritual death and therefore many times our eyes have been filled with tears by the immense gratitude that flows from our heart and that is also the result of God taking care of us not to slip from the day we convert and if this has happened to someone, God has lifted him, cleansed him and given him another chance, when that person comes to God repentant and confesses his sin (Proverbs 24:16).
The fight God holds for our soul to save it from eternal death is against darkness, it is ferocious and without stop and indeed, by the mercy of God and His kindness we have not been consumed because His kindness has always taken care of our lives (Lamentations 3: 22-23).
Before knowing Jesus intimately we lived by a chance, from religious traditions and we behaved by listening, meaning this by an opinion from one side or advice from the other side, something we read in a magazine but we did not get to read the Bible which is the true advice of God and His divine Word just as Paul and Timothy said (2 Timothy 3:14-17, Job 42:5).
Being a born again Christian is to establish an intimate life of honor and love to God and our Lord Jesuschrist, delighting ourselves in His Word every day, being hungry and thirsty of it, and asking God that His Holy Spirit may live in us so that He can do the work of holiness to the ones that have been called (Romans chapter 8). I no longer live, but Christ lives in me, it must be our daily declaration aloud and to the heavens, to God our Creator and all those around us, so that many understand what has happened to us, repent, come to Christ, confessing their sin and be saved (Galatians 2:20, Romans 10: 8-13). Hallelujah.