1º de Octubre Devocional/ Devotional

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Transforma el desierto en estanque de aguas, y la tierra seca en manantiales; en ella hace morar a los hambrientos, para que establezcan una ciudad donde vivir.

Salmos 107:35-36 (LBLA)

Cambiador del Mundo: Todos tenemos un testimonio el día que nos entregamos a Cristo porque contemplamos cómo El cambió nuestro desierto en estanques de agua y la tierra seca de nuestra vida en manantiales. Él nos establece y pone fundamento en la roca que es nuestro Señor Jesucristo y a partir de ese momento, todo lo que empezamos a edificar, ya no corre peligro de derrumbarse, porque Jesús mismo es nuestro arquitecto (Mateo 7:24-27). No todos llegamos a la misma edad, ni tampoco tenemos los mismos años para disfrutar nuestra conversión a Cristo, pero realmente Él sabe mejor que nosotros cuál es la mejor hora para llamarnos y tomar la decisión de venir o seguir dejando a Dios en la puerta de nuestro corazón (Apocalipsis 3:20). Cuando nacemos de nuevo en Cristo, dejar nuestro pasado nos resultará imposible en nuestra propia fuerza, porque hay muchos lazos emocionales con personas con las que vivíamos fuera de la voluntad de Dios, que nos hacen creer que confrontarlos con su maldad es tratarlos mal, cuando que en realidad, los que ya sabemos de la Biblia, entendemos que estamos peleando por sus vidas para que ellos se salven y también cambien y puedan disfrutar el amor, la paz y el gozo de Dios que como cristianos tenemos. Dejar lo que queda atrás es lo que Pablo nos habla en su carta a los Filipenses, porque nos dice que una cosa debemos hacer: olvidar ciertamente lo que queda atrás y extendernos hacia lo que está adelante; proseguir a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios que es en Cristo Jesús. La clave de todo esto es olvidar ciertamente la vida de pecado que hemos dejado en el pasado. Muchos no vendrán, unos pocos se salvarán, pero a todos les predicaremos para que nadie tenga justificación alguna en el día del juicio (Mateo 28:19-20, Filipenses 3:13-14). Aleluya.

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He turns a wilderness into pools of water, And dry land into watersprings. There He makes the hungry dwell, That they may establish a city for a dwelling place.

Psalms 107:35-36 35 (NKJV)

World Changer: We all have a testimony the day we delivered ourselves to Christ because we saw how He changed our desert into water ponds and dry land of our lives in springs. He establishes us and places a foundation on the rock who is our Lord Jesuschrist and from that moment on everything we start to build is not in danger of collapsing, because Jesus Himself is our architect (Matthew 7: 24-27). Not all of us reach the same age, nor do we have the same years to enjoy our conversion to Christ, but really He knows better than us what is the best time to call us and make the decision to come or keep leaving God at the door of our heart (Revelation 3:20). When we are born again Christians, to leave our past will be impossible in our strength because there are a lot of emotional bonds with people with which we lived outside the will of God that makes us believe that to confront them with their wickedness is to treat them bad, when truly we, the ones that we know the Bible understand that we are fighting for their lives so that they may be saved and also that they may change and can enjoy the love, peace and the joy of God that we have as Christians. To leave what is left behind is what Paul speaks about in his letter to the Philippians because he tells us one thing we must do: to certainly forget what is left behind and extend ourselves towards what is ahead, to continue to the goal, to the prize of the supreme call of God that is in Christ Jesus. The key to all this is to certainly forget the life of sin that we have left in the past. Many will not come, a few will be saved but we will all preach to them so that no one has any justification on the day of judgment (Matthew 28: 19-20, Philippians 3: 13-14). Hallelujah.